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Google amplía sus anuncios en la búsqueda con IA a nuevos mercados mientras se enfría el negocio publicitario

Google está llevando los anuncios dentro de sus experiencias de búsqueda con IA a mercados internacionales, en una apuesta por abrir nuevas vías de ingresos justo cuando el crecimiento de su negocio publicitario principal pierde ritmo. El movimiento llega tras unos resultados trimestrales sólidos para Alphabet, pero también con una desaceleración en Search que aumenta la presión para monetizar mejor sus productos de IA.

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Imagen editorial generada para IA Informer.

Más anuncios dentro de AI Overviews y AI Mode

La compañía asegura que está escalando anuncios de alta calidad dentro de AI Overviews y AI Mode para más usuarios y más consultas. Philipp Schindler, responsable comercial de Google, dijo en la llamada con inversores que la monetización de estas experiencias pasa a ser global por primera vez y que la expansión incluye anuncios en AI Mode en mercados internacionales, además de anuncios multiconsulta en AI Mode en Estados Unidos. Google presenta este paso como una extensión de su negocio publicitario hacia las respuestas generadas por IA, no como un producto aislado.

La empresa sostiene también que los primeros resultados son favorables. Schindler afirmó que las tasas de clics de los listados patrocinados en AI Mode ya son comparables a las de los listados orgánicos, y añadió que sus estudios con usuarios apuntan a que estos anuncios se perciben como relevantes. Conviene subrayar que esas cifras proceden de la propia compañía y describen su lectura interna del rendimiento de estos formatos, no una validación independiente.

Una respuesta al frenazo de Search

La ampliación de estos anuncios llega en un trimestre en el que Google Search siguió creciendo, pero menos que antes. Según las cifras comunicadas por Alphabet, los ingresos de Search aumentaron un 12% interanual en el tercer trimestre, frente al 17% del segundo trimestre y el 19% del primero. Ese enfriamiento explica por qué la monetización de la IA gana prioridad dentro de la empresa: si la parte más madura del negocio se desacelera, Google necesita que los nuevos formatos aporten ingresos reales y no solo más uso.

Alphabet ingresó 127.600 millones de dólares en el trimestre, un 25% más interanual. Google Services, la división que incluye Search, aportó 96.300 millones, con un avance del 11%, mientras que Google Cloud subió hasta 30.700 millones, con un crecimiento del 103%. Son datos que muestran que el grupo sigue expandiéndose, pero también que la presión para sostener el negocio publicitario tradicional no ha desaparecido.

Qué cambia para anunciantes y para Google

Google ya había anticipado en mayo nuevos formatos publicitarios basados en Gemini, incluidos anuncios conversacionales y recomendaciones patrocinadas integradas en respuestas generadas por IA. La novedad de ahora es el salto geográfico: lo que hasta hace poco se presentaba como una prueba o un despliegue limitado pasa a tener alcance internacional. En la práctica, eso puede empujar a los anunciantes a adaptar campañas pensadas para la búsqueda clásica a consultas más largas, más conversacionales y más multimodales.

La propia empresa insiste en que el comportamiento del usuario está cambiando. Sundar Pichai afirmó que las consultas en AI Mode son tres veces más largas de media que las búsquedas tradicionales, que una de cada cinco búsquedas en AI Mode a escala global ya implica voz, imágenes o documentos, y que Google ha superado los 50.000 millones de búsquedas visuales al mes. Son métricas relevantes porque explican por qué Google quiere trasladar la publicidad a estos entornos: si la forma de buscar cambia, el lugar donde se insertan los anuncios también.

Lo que todavía no está claro

El anuncio deja abiertas varias incógnitas. Google no ha detallado qué países forman parte de esta expansión internacional ni con qué calendario exacto llegará cada mercado. Tampoco ha explicado cómo afectará esta monetización a la experiencia de usuario, más allá de la promesa de relevancia y rendimiento comercial. Y, aunque la compañía habla de clics comparables a los de resultados orgánicos, aún no hay datos independientes que permitan medir si esos anuncios mejoran de verdad el negocio sin degradar la utilidad de las respuestas de IA.

Para el lector, la consecuencia práctica es clara: Google está moviendo su negocio de búsqueda hacia un modelo en el que la IA no solo responde, sino que también vende. Si esa integración funciona, puede cambiar cómo se compran y se muestran los anuncios en Search; si no, la compañía tendrá que demostrar que esta nueva capa de monetización no erosiona una de sus ventajas históricas: que el usuario siga confiando en el buscador para encontrar respuestas rápidas y útiles.