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Pensilvania obligará a etiquetar los anuncios generados con IA

La nueva ley de Pensilvania exige que los anuncios creados o modificados de forma significativa con inteligencia artificial lleven una etiqueta visible. La norma afecta a imagen, vídeo, audio y texto, y también puede alcanzar campañas producidas fuera del estado si se prevé su difusión allí.

Ilustración editorial sobre Pensilvania obligará a etiquetar los anuncios generados con IA
Imagen editorial generada para IA Informer.

La medida convierte a Pensilvania en uno de los primeros estados de EE. UU. en exigir una divulgación específica para este tipo de publicidad. La ley, firmada por el gobernador Josh Shapiro el jueves 24 de octubre de 2026, no prohíbe usar IA en anuncios, pero sí impone una obligación de transparencia cuando el contenido haya sido alterado o generado de forma sustancial.

Qué exige exactamente la ley

La norma, llamada **Artificial Intelligence Deceptive Advertising Act**, establece que cualquier anuncio —ya sea una imagen fija, un vídeo, audio o texto— que “haya sido significativamente modificado o generado por inteligencia artificial” debe incluir una etiqueta en el mismo formato que el propio anuncio. Eso abarca tanto piezas producidas íntegramente con IA como materiales editados con suficiente intervención automatizada como para entrar en el ámbito de la ley.

La obligación no distingue por sector ni por tamaño del anunciante. En la práctica, puede afectar tanto a campañas de grandes compañías como a anuncios locales, incluidos folletos o creatividades promocionales de pequeños negocios. El alcance territorial también es amplio: la exigencia se aplica aunque el anuncio se haya creado fuera de Pensilvania si está previsto que se emita o distribuya allí.

Lo que deja claro y lo que todavía no

El eje de la ley es la divulgación, no la prohibición. El objetivo es que el público sepa cuándo un anuncio ha sido construido o alterado con IA de forma importante. Aun así, el texto deja abiertas varias cuestiones de interpretación. La principal es qué significa exactamente “significativamente modificado”, una expresión que no queda definida con precisión técnica.

También hay excepciones. Quedan fuera la parodia, la sátira, el comentario o la crítica, además de aquello que sea “evidently fictional”. El problema es que la ley no concreta con detalle qué debe entenderse por “evidently fictional” ni quién decide en la práctica si una pieza entra o no en esa categoría.

Otra limitación importante es que la norma parece centrarse en contenidos que usan material sintético “de una manera que crea una false consumer perception” sobre un producto o servicio. Eso estrecha el campo de aplicación, porque no cualquier uso de IA en publicidad activará automáticamente la obligación de etiquetado. A la vez, esa redacción abre una zona gris sobre qué se considera exactamente una percepción falsa y cómo se hará valer.

Por qué importa para anunciantes y plataformas

Para las empresas, la consecuencia más inmediata es operativa. Si una campaña va a circular por Pensilvania, habrá que revisar si incorpora generación o edición con IA en un grado que obligue a avisar al público. Eso afecta a creatividades de marca, piezas promocionales de vídeo, anuncios de audio y textos publicitarios que utilicen herramientas automáticas en su producción.

La norma también puede empujar a un cumplimiento más preventivo. Si una campaña está pensada para emitirse en varios estados, una agencia o un anunciante podría optar por etiquetar el material de forma uniforme para evitar riesgos de segmentación o distribución desigual. Esa lectura es una inferencia razonable a partir del texto legal, no una obligación formulada de ese modo.

Para las plataformas publicitarias y los intermediarios de distribución, el cambio añade una capa más de revisión. No basta con decidir si una pieza es legal en abstracto; habrá que valorar si, por la forma en que se ha producido, necesita una etiqueta visible y consistente con el formato del anuncio.

Lo que falta por ver

El texto no aclara todavía cómo se aplicará la norma en la práctica cotidiana ni qué tipo de sanciones o mecanismos de control tendrán más peso. Tampoco se ha detallado cómo se resolverán los casos fronterizos en los que una pieza combine edición humana y generación automática.

La oficina del senador estatal Nick Pisciottano, que impulsó el proyecto, no respondió de inmediato a la petición de comentario citada en la información disponible. Eso deja sin confirmar si habrá orientaciones adicionales, cambios de criterio o futuras aclaraciones reglamentarias. Por ahora, lo seguro es que Pensilvania ya ha movido la línea: la publicidad con IA no queda prohibida, pero sí queda obligada a decirlo cuando la intervención automática sea sustancial.